Hace muchos años leí un libro que se llama “ Cualquier mujer puede”, del cual no recuerdo el autor. Ese libro me abrió la mente. Criada y rodeada de tabúes no me había percatado de la riqueza que las mujeres poseemos en la dimensión sexualidad y cómo nos limita el goce. Muchas, muchas mujeres se niegan así mismas el placer. Viven la sexualidad como una carga impuesta; ser objeto de placer de otro, un deber, y cosas por el estilo limitan nuestro derecho a disfrutar.
La literatura acerca del tema es escasa y anterior a los años sesenta del siglo pasado casi era impensable debatir sobre placer femenino a través del sexo. Se sabe que la capacidad de respuesta sexual en nosotras es aún mayor que la del hombre. Muchas mujeres lo han borrado de su mente y se olvidan de que cada mujer “es” su cuerpo, y que éste nos pertenece y éste es saludablemente placentero.
Al rededor pulula un sin número de tabúes y reina desconocimiento, aún de la anatomía de nuestros órganos sexuales. Les invito amigas a leer, a preguntar y a experimentar, a conocer su cuerpo, a abrir la mente a las sensaciones placenteras para el goce propio, para compartirse con quien ustedes deseen en libre goce de nuestra libertad.